La eliminación de Universidad de Chile frente a Palestino extendió la preocupación más allá del rendimiento táctico del equipo, poniendo en el centro del debate el estado físico de los jugadores y la planificación general que dirige Francisco Meneghini. Azul Azul, la directiva del club, trasladó directamente sus cuestionamientos al propio entrenador, especialmente por las numerosas lesiones que afectan a la plantilla en el arranque de la temporada.
Desde la dirigencia existe inquietud sobre si la pretemporada estuvo correctamente diseñada y ejecutada. El club inició trabajos el 5 de enero en el Centro Deportivo Azul con exámenes médicos, pero para la plana mayor esto no resultó suficiente para alcanzar un nivel físico óptimo al inicio de la competencia. Los principales cuestionamientos apuntan al preparador físico Gonzalo Fellay y al equipo médico que lidera Hugo Marambio.
Dirigentes consultaron abiertamente a "Paqui" Meneghini si la carga física fue adecuada, sobre todo porque varios jugadores muestran signos de desgaste prematuro justamente cuando el plantel debería estar en pleno rendimiento.
Las cifras refuerzan el malestar interno. En menos de dos meses, la U ya suma varios lesionados o jugadores con molestias físicas:
Rivero y Lucero representan las bajas más sensibles, siendo los delanteros contratados con altas expectativas para reforzar el ataque. Rivero sufre sinovitis en una rodilla con pronóstico aún incierto, mientras Lucero, lesionado frente a Palestino, podría estar fuera hasta abril. La delantera, que parecía ser el sector más prometedor, ahora concentra los principales dolores de cabeza para el técnico.
Altamirano, Aránguiz, Hormazábal y Tamayo finalizaron el último partido con molestias evidentes, lo que resalta aún más la preocupación general: el plantel pierde futbolistas en casi todas las posiciones.
No solo las lesiones inquietan: el desempeño colectivo refuerza las dudas sobre la preparación física. El equipo se muestra lento, sin frescura y con problemas para mantener la intensidad cuando el partido lo exige. En el club reconocen que las lesiones forman parte del fútbol, pero la acumulación de casos en tan poco tiempo y una imagen de plantel agotado desatan interrogantes sobre la planificación.
La crítica hacia Meneghini crece tras la reciente eliminación, y la presión sobre su gestión es cada vez mayor. El próximo desafío será clave: la U buscará un triunfo vital el lunes ante Universidad de Concepción en el Estadio Nacional.